Este 24 de diciembre, Antioquia fue el escenario de una Navidad diferente: una Navidad vivida en comunidad, con el corazón en la mano y la ilusión como guía.
Salimos con un propósito sencillo pero poderoso: llevar regalos y compartir un momento especial con familias y niños en distintos puntos del departamento. Nuestro recorrido incluyó Niños del 20 de Julio, San Javier, Manzanillo y Nuevo Jerusalén (sector París). En cada lugar encontramos lo mismo: gente trabajadora, familias unidas y niños que todavía creen en la magia de la Navidad.
No se trataba solo de entregar paquetes. Se trataba de mirar a los ojos, saludar, escuchar, reír y abrazar. Cada sonrisa nos recordó que un regalo puede ser algo pequeño en tamaño, pero enorme en significado cuando llega con cariño y respeto.
En Niños del 20 de Julio, la emoción se sentía desde el primer momento. En San Javier, la energía del barrio nos recibió con calidez. En Manzanillo, la gratitud se notaba en cada “gracias” y en cada gesto. Y en Nuevo Jerusalén (París), la Navidad tomó forma en la esperanza: esa que se enciende cuando alguien te recuerda que no estás solo.
Nos fuimos con el corazón lleno. Porque, aunque nosotros llevábamos regalos, la verdad es que también recibimos algo: la lección de que compartir une, que acompañar transforma y que la solidaridad sí cambia el día de alguien.
Gracias a todas las personas que hicieron parte de esta jornada: a quienes apoyaron, aportaron, ayudaron a organizar, cargar y repartir; y sobre todo a quienes abrieron su puerta y su sonrisa.












