En Manaure, corazón de La Guajira, el viento arrastra arena y esperanza a partes iguales. En muchos hogares, el uniforme escolar no es solo una prenda: es el pasaporte para entrar a clase con dignidad, pertenecer al grupo y soñar con un futuro mejor. Por eso realizamos una jornada de donación de uniformes que llegó a niñas y niños priorizando a quienes más lo necesitaban.
¿Por qué uniformes?
Para muchas familias guajiras, el gasto de un uniforme completo compite con necesidades básicas como el agua o los alimentos. Sin uniforme, algunos niños dejan de asistir por vergüenza o por normas de la institución. Un uniforme nuevo significa volver, permanecer y aprender. También fortalece la autoestima, reduce el ausentismo y transmite el mensaje de que la educación importa.
La jornada
Entregamos kits completos: camisa, pantalón o falda, medias y calzado escolar cuando fue posible. Previamente realizamos un registro de tallas para asegurar un ajuste adecuado y priorizamos a estudiantes con mayor riesgo de deserción.
Además de los uniformes, compartimos una mañana de actividades: lectura en voz alta, juegos cooperativos y una conversación sobre hábitos de estudio, autocuidado e hidratación. Cada niño recibió también un mensaje personalizado de motivación, recordándoles que su esfuerzo vale y que no están solos.
Estas voces nos confirman que la ayuda correcta en el momento oportuno cambia realidades.







